Historia


Considerado uno de los más osados proyectos de resort en Brasil , el Hotel Transamerica Isla de Comadatuba está ubicado en una inmensa área verde de 8 millones de metros cuadrados en la ciudad de Una, en el sur de Bahia y a una pequeña distancia del continente. Construido en una isla de matas vírgenes a mediados de la década de 80, el resort nació con la propuesta de unir requinte y conforto en una región de mar limpio, arena clara, mangles y cocoteros, con el desafío de mantener intacto todo lo que la naturaleza llevó millones de años para generar.

El resultado de ese proyecto de 50 mil metros cuadrados, firmado por el arquitecto Ricardo Julião y por el paisajista Edward Stone, creó un nuevo concepto de resort en Brasil, combinando requinte, ecología, conforto, tranquilidad, privacidad y diversión. Inaugurado en marzo de 1989 después de cuatro años de obras, el 5 estrellas en ocio mantiene en encanto de la isla baiana, erguido en medio a un paisaje exuberante de 21 quilómetros de playa, cercado por cocoteros centenarios y jardines tropicales.

Durante el periodo de construcción, fueran necesarias 43 mil viajes de balsa para transportar el material utilizado en la obra. Fueran nada menos que 10 mil metros cúbicos de concreto, equivalente a 27.000 toneladas que llenaran 1.500 camiones, 22 mil metros de trillos ferroviarios, 845.000 tejas, más de 8 millones de ladrillos, 7.000 latas de tinta, 270.000 cerámicas de pisos y más una cuantidad gigantesca de otros materiales necesarios para levantar proyecto de esa magnitud. Hasta mismo el césped de los jardines vinieron de São Paulo en la forma de placa. Para transportar todo ese material del continente para la isla fueran construidas balsas especialmente reforzadas para resistir al tiempo y al esfuerzo. Las embarcaciones soportaron viajes hechas durante las 24 horas del día y con hasta tres camiones llenos a bordo.

La construcción de un puente uniendo el continente a la isla facilitaría mucho el trabajo, entretanto toda la magia del lugar estaría comprometida. Durante los cuatro años de la obra, aproximadamente 15.000 personas trabajaran en la isla. En algunas etapas, el numero de operarios llegó a 1.200.

Fue creada una infraestructura de padrón internacional en un área hasta este momento inexplorada que exigió soluciones como abastecimiento de agua potable, energía eléctrica y el conducto de desagüe. Tuberías subacuáticas llevan para la isla el agua tratada por decantación en el continente en dos subestaciones. La electricidad llega a través de línea privada de 48 quilómetros de extensión y al llegar a la isla es canalizada por ductos subterráneos. El conducto de desagüe es tratado en una sofisticada estación capaz de purificar el agua resultante. La telefonía llega a través de la ondas de radio e la basura orgánica recibe el tratamiento especial en la usina de compostaje. Ya la refrigeración del lobby y restaurantes es garantizada a través de escuadrías y portas de vidrio.

El proyecto es inspirado en los propios modelos culturales de la región. La arquitectura del casarón de las antiguas haciendas de cacao es recordada en las tejas de barro, en los grandes aleros y balcones de cada apartamento. Las construcciones horizontales en perfecta harmonía con la naturaleza no ultrapasan la altura del cocotal. El proyecto paisajístico aprovecha al máximo la belleza natural de la isla y lleva la firma de los mismos profesionales que concibieron los jardines del Epcot Center, de Disneyworld y de la Casa Blanca.

La construcción del Hotel Transamerica Isla de Comandatuba contribuyó para enseñar al pueblo baiano de aquella región, las nuevas posibilidades generadas en el comercio y en la prestación de servicios. No es exagero decir que el emprendimiento transformó la vida de la región.



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